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El patrimonio Libanes y Su Reactivacion

El patrimonio Libanes y Su Reactivacion

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Dr . Jawad Boulos

Conferencia dictada en francés en la Universidad Católica “Andrés Bello”, el día 31 de mayo de mil novecientos sesenta y siete. (Texto en español.)

CARACAS – VENEZUELA

EL PATRIMONIO LIBANES Y SU REACTIVACION

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El Cenáculo libanés, que inaugura esta noche una nueva serie de sus conferencias, me ha pedido hablaros del “Patrimonio Libanés”.

Yo he respondido como tantos otros de muy buena voluntad a la llamada y del Cenáculo porque el tema propuesto es muy querido a nuestros corazones, y que nos permite, además, en este comienzo de año , de levantar una especie de i aventar i o de nuestro patrimonio nacional, gracias al cual podríamos tener un mejor conocimiento de nosotros mismos. Se trata, en cierto modo, de un examen de conciencia colectivo.

PROLOGO

  1. a) Definición de la palabra ‘patrimonio’!

Antes de entrar en el fondo del tema, conviene precisar el sentido de la palabra “patrimonio”.

Todos los diccionarios están ‘de acuerdo en dar a esta palabra un sentido propio y un sentido figurado. En el sentido propio, el patrimonio designa “los bienes que se tienen por herencia de sus ascendientes, y en el sentido figurado: lo que está considerado como la herencia común,… lo que una generación extinguiéndose lega, transmite, a las generaciones siguientes”. En lengua árabe, esta misma significación, tanto propia como figurada. Está atribuida a la palabra ‘patrimonio” (Turás), así lo confirma el diccionario Enciclopédico árabe del eminente erudito libanés Cheik Abdallah Al Alayeli.

  1. b) Antigüedad del Patrimonio Libanés.

El patrimonio, en el sentido figurado, es familiar, regional o nacional. Es el patrimonio nacional quien con el territorio, los hombres que en él viven y los que en el descansan bajo tierra, forman lo que se llama La Patria. La patria misma está hecha más de muertos que de vivos. Se debe aún añadir que ciertas herencias, tales como los grandes descubrimientos, los pensamientos y las obras de los hombres del genio, etc., aunque familiares o nacionales, son el patrimonio común de todas las naciones.

Nosotros sabemos, además que el patrimonio de un individuo o de un pueblo halaga tanto más a los que de él se benefician que les llega, no de su esfuerzo personal, sino de la herencia de sus ancestros y que éstos son más Lejanos en el tiempo.

En este dominio de la antigüedad, el patrimonio libanés no tiene nada que envidiar nadie. El Líbano es, en efecto, con Egipto e Irak, uno de los tres países que constituyen en conjunto la cuna de las primeras civilizaciones históricas, La antigua Grecia, madre de la cultura Helénica y abuela de la cultura Occidental, reconoce ella misma que su propio patrimonio cultural comporta, en su origen un legado intelectual que había recibido de los países del Cercano Oriente: Babilonia, Fenicia, Egipto.

Procede añadir que el nacimiento de la civilización histórica del primer mundo occidental, el mundo creto-egeo, a mediados del tercer milenio, nacimiento al cual había precedido, el Oriente Antiguo, conoció, en el curso de los siglos posteriores, grandes recaídas, tras de las cuales el Occidente volvía a sumirse en la barbarie. Los grandes renacimientos que siguieron a estos retrocesos se habían realizado gracias al concurso de los Fenicios, en la primera mitad del primer milenio antes J. C., y a los de los Árabes del Islam, en la segunda mitad del primer milenio después de Cristo. En consecuencia, si el cercano Oriente moderno ha explotado el patrimonio cultural del Occidente, no ha hecho sino hacerse reembolsar una vieja deuda que éste le debía desde hacía mucho tiempo.

  1. c) Preguntas previas.

Si, es innegable que Fenicia fue una de las cunas de las primeras civilizaciones históricas y la iniciadora del primer mundo occidental en la civilización, y su ella contribuyó más tarde, a la creación del alfabeto, a enriquecer el patrimonio intelectual del género humano, este papel eminente provoca dos preguntas previas, preguntas mal aclaradas a las cuales conviene dar una conviene ración.

Primera Pregunta:

Los libaneses modernos son descendientes de los Fenicios ? O bien, los Fenicios no serian sino una agrupación étnica desde hace mucho tiempo desaparecida que nos hubiera simplemente precedido en este país y con el cual no tendríamos ningún parentesco?

En contestación a esta pregunta tan importante, procede precisar, ante todo, que el problema del parentesco étnico que se plantea de manera diferente según se trate de una agrupación social restringida: familia, clan, tribu o de una agrupación más extensa: pueblo o nación.

En el primer caso, la familia, el clan y la tribu, podrían, en rigor reivindicarse de un ancestro común más o menos identificable y del cual se conoce a menudo el nombre y el origen. Sin embargo, lo mismo en este caso, es a menudo difícil, casi imposible de probar, de una manera cierta, la autenticidad de esta ascendencia, cuando ésta remonta muy alto en el tiempo. En este último caso, el parentesco étnico es simplemente presunto.

Lo propio sucede con mayor razón cuando se trata de parentesco de grandes agrupaciones sociales, pueblos o naciones, con las sociedades que les han precedido, desde hace mucho tiempo, en el mismo cuadro geográfico.

En este dominio, la presunción de parentesco es tanto más seria puesto que la mentalidad y los caracteres psicológicos de las agrupaciones actuales se parecen más o menos a los de las generaciones que les habían sucesivamente precedido en su propio país.

En efecto, la ciencia moderna nos enseña que lo que identifica un pueblo y los distingue de los demás son los caracteres psicológicos hereditarios o nacionales que son Labrados y modelados por la acción de los factores físicos del medio donde vive. La geografía hace y deshace las razas. De donde se sigue que los caracteres nacionales de un pueblo son también estables Como el medio físico que les ha formado y que estos caracteres serán modificados, al cabo de un tiempo más o menos largo, por un nuevo medio geográfico en el cual este pueblo se estableció definitivamente.

El alma de una agrupación geográfica o pueblo es, pues, permanente, en tanto que él continúe viviendo en el mismo lugar. Lo que puede transformarse en él, en el curso de los años, sin modificar la esencia de su naturaleza, son los caracteres adquiridos o sociales, tales como la lengua, la religión, las instituciones, los usos y costumbres, etc. Pero los caracteres adquiridos, son elementos externos, superficiales, variables, no transmisibles por herencia y no constituyen apenas, por si mismos, los caracteres de la raza. Estos son los cambios superficiales que llevan a pensar que un pueblo nuevo ha sustituido al antiguo. En realidad, es el mismo pueblo quien subsiste, con una lengua o una religión nueva, o los dos a la vez.

En conclusión, el carácter de un pueblo, autor principal de su patrimonio está modelado por factores más geográficos que étnicos o religiosos. De ello resulta que el patrimonio libanés es el bien común de todos los libaneses, tanto cristianos como musulmanes. Es, en efecto, la herencia común de todas las generaciones que se han sucedido en el Líbano desde su origen y cuyos caracteres psicológicos y morales habían sido formados por los factores geográficos de este país. Cada una de estas generaciones ha añadido a ella su aporte particular que ll e va en s f misma la marca del medio ambiente y del carácter nacional.

Las diferencias que se observan a veces entre las culturas de estas generaciones sucesivas no son sino superficiales. El tejido fundamental que los une es el mismo. Se puede decir, sin exageración, que el libanés moderno tanto cristiano como musulmán, es la síntesis viva e inconsciente de las culturas que se han sucedido en e l Líbano y cuyas raíces remontan a las épocas fenicias, cananea y prehistórica.

Segunda Pregunta:

Por qué Fenicia que había brillante y largamente cooperado al nacimiento y al desarrollo de la civilización del mundo antiguo, había dejado, a partir de una cierta é poco este papel eminente. Mientras que sus habitantes, herederos y sucesores de los fenicios y de los cananeos, habían continuado habitando el mismo territorio?

A esta pregunta pertinente, la respuesta es bien simple. El paro de las iniciativas creadoras de Fenicia, lo mismo que la muerte de las bellas civilizaciones de Egipto faraónico y de la Babilonia caldea dependen de las mismas causas: la guerra, la pérdida de la libertad y la dominación extranjera.

Toda cultura nacional, para desarrollarse y subsistir, tiene necesidad a la vez de dos soportes esenciales: la independencia política y la prosperidad material. Cuando uno de estos factores faltan y la cultura se debilita a la larga desaparece. La dominación persa, quien puso fin hacia la mitad del siglo VI a.

J. c. a la independencia respectiva de Babilonia y de Egipto; puso igualmente fin a su doble civilización nacional. Más feliz Fenicia, que conservó bajo los persas su personalidad internacional y su actividad comercial y marítima no conoció la suerte de sus grandes hermanas del Eufrates y del Nilo sino casi dos siglos más tarde, en 332 a J. C . cuando Alejandro de Macedonia destruyo Tiro.

Suprimió su independencia y arruin6 su potencia económica.

A partir de la conquista de Alejandro, los países del Medio Oriente perdieron el dominio de sus destinos respectivos. Solo Irak, gracias a los Califas obasides de Bagdad, recobra durante un período relativamente corto, la independencia política y la prosperidad material que le permitieron volver a dar al lejano oriente y al mundo de la época, una bella y brillante civilización a la cual pusieron de nuevo fin las invasiones asiáticas y la ruina económica.

Por otra parte, conviene realzar que no es cierto que, todas las veces que se encuentren reunidas las condiciones de un renacimiento cultural o político, éste debe necesariamente realizarse. Una ley histórica la ley de la no repetición, quiere que una misma nación juegue raramente, más de una vez, el mismo gran papel en la historia, a menos de una completa regeneración física, de una nueva mezcla de razas. Hay lugar para pensar que con la independencia, la prosperidad material y la mezcla de diversas razas que se operan después de muchas décadas en el Líbano veremos surgir dentro de poco un renacimiento libanés, cuyas primicias son ya muy visibles.

EL PATRIMONIO LIBANES

El patrimonio libanés, como todo patrimonio nacional, comporta varios dominios: geográfico, económico, político, militar, religioso, cultural, artístico, etc.

Yo no abusaré ciertamente de vuestra amable paciencia, haciéndoos aunque sea brevemente, una exposici6n del conjunto de nuestro patrimonio nacional. Por otra parte, el tiempo que me ha sido concedido no me lo permite.

Me contentaré, pues, con unos episodios sugestivos, que os darán, yo espero, una idea bastante general.

I – DOMINIO GEOGRAFICO

La piedra angular de nuestro edificio patrimonial, el factor permanente que constantemente ha determinado y orientado la evolución o la actividad de los libaneses, desde su origen, es el medio geográfico. Este medio es, a la vez, un legado patrimonial, que nos ha sido transmitido por todas las generaciones anteriores desde los tiempos paleolíticos y un agente creador de bienes patrimoniales, puesto que éste, ya lo hemos dicho, forma los caracteres nacionales de las agrupaciones sociales y favorece o contrarresta sus actividades más diversas.

El medio geográfico, es en cierto modo, la envoltura corporal del pueblo o de la nación.

Si los pueblos sirio, iraki, egipcio, tunecino, argelino, etc. que pertenecen a la misma raza antropológica, la raza mediterránea y que hablan la misma lengua y profesan la misma religión, son física y síquicamente distintos y diferentes la causa debe ser buscada en sus medios geográficos respectivos, que son disímiles.

En conclusión, la vida y la actividad general de los libaneses de todas las é pocas, están determinadas, de una manera principal, por la configuración y la situación geográficas de su país.

El país libanés está constituido por una alta muralla montañosa, el macizo o del Líbano, que cae casi perpendicularmente al Este y en gradas sobre el Mediterráneo, a l Oeste. Es, en cierto modo, una isla montañosa o una montaña que se inclina s obre el mar. Además, este complejo geográfico particular, aislado del interior, vuelto hacia e l mar, está situado en el centro de una encrucijada mundial, de una zona de gran paso entre los tres continentes del Viejo Mundo.

La montaña desarrolla entre los hombres el sentido instintivo de la independencia colectiva y de la libertad individual. El mar, que es una vía de comunicación, favorece los intercambios económicos y culturales, desarrolla los medios humanos abiertos a las mercancías y a las ideas venidas del exterior, y por consiguiente, a las sociedades cosmopolitas, tolerantes, liberales, democráticas, moderadas enamoradas del progreso y de la vida intelectual y artística. Estos caracteres fundamentales o nacionales son los de las poblaciones que, bajo los nombres de Pre-Cananeos, de Cananeos, de fenicios y de libaneses, se han sucedido en este país, desde el alba de la historia hasta nuestros días.

II – DOMINIO ECONOMICO

  1. a ) Agricultura

La insuficiencia de recursos agrícolas, debido a la exigüidad de la parte cultivable del suelo, la cercanía del mar y el emplazamiento del país en el centro de una encrucijada mundial, han constantemente llevado al Libanés a practicar e l cultivo intensivo de su tierra y a consagrarse a la actividad marítima comercial.

Más hortelanos que campesinos, los libaneses siempre, en otras épocas, como en nuestros días han cultivado los árboles frutales, el olivo, la viña, el higo, así como los cereales panificables. Inscripciones egipcias del siglo XV antes de nuestra era nos enseñan que, en el Líbano de esa época “los jardines estaban llenos de frutos; en las prensas el vino corría como si fuera agua; los cereales s obre las terrazas (montañas) eran más abundantes que la arena sobre la costa”.

No se creería eso en el Líbano de hoy?

  1. b) Navegación

En cuanto a la actividad marítima y comercial de los primeros libaneses, sabemos que, desde la segunda mitad del cuarto milenio entre 3500 y 3000, Gebal-Biblos transportaba a Egipto, sobre sus propios navíos, madera del Líbano y productos asiáticos.

Esta función de intermediario, que se prosiguió en el curso de los siglos, se extendió sobre todos los mares del mundo conocido. Es en el Líbano donde los primeros puertos construidos por el hombre han aparecido. “El trabajo que han hecho los Tirios, los Sidonios, los Arbadios, escribe G. Contenau, juntando los arrecifes de alta mar por escolleras artificiales, elevándolas por muros ciclópeos para proteger SUB anclajes, es por. sr solo digno de admiración”.

El viejo puerto de Tiro que, destruido por los temblores de tierra, se encuentra actualmente bajo el mar, a una profundidad de ocho a quince metros, posee un espigón, muelles, diques y arrecifes están prolongados por rompeolas. Creadores de la primera navegación marítima, los Fenicios poseían una marina mercante y una flota de guerra.

A falta de brújula, instrumento que no será conocido sino en el siglo XII de nuestra era, los marinos fenicios se guiaban por la constelaci6n de la Osa Menor que los Griegos llamaban Fenique, “la Estrella Fenicia”. Es a los marinos Fenicios a quienes las grandes potencias antiguas, Egipto, Asiria, Babilonia, Persia llamaban cuando tenían necesidad de expediciones marítimas. Y es a marineros fenicios a quienes los héroes de Homero habían recurrido cuando tenían necesidad de embarcarse. Las monedas de las ciudades fenicias llevaban frecuentemente la imagen de una galera.

Hasta el año 1200 a J. C. fenicia era tan pronto independiente como vasalla de las grandes potencias de la época, sobre todo, de Egipto. Hacia 1400, el país fenicio atraviesa un periodo de decadencia y de desórdenes. Amenazado por graves peligros al Este suscitados por los Hititas, enemigos de Egipto, Rib-Addi, rey de Gebal, que necesitaba ser auxiliado, se dirigi6 al Faraón, su soberano, en estos términos: “A los pies de mi señor, mi dios, mi sol, la inspiración de mi vida, siete veces y siete veces más me humillo”. Y el Giblite añade: “Gebal, es tu otro Menfis”. Era el “estilo de la época. Pero el Faraón, que tenía que contestar a otros llamados, no pudo mandar sino socorros insignificantes, y Rib-Addi termino por ser derribado.

Después de 1200, la suerte que gira siempre, favoreció de nuevo a Fenicia. El Imperio Hitita, que dominaba el Asia Menor y el Norte de Siria, fue destruido por los Pueblos del Mar y Egipto entró en un largo periodo de decadencia. Tranquila, a partir de esta época, del lado del continente, Fenicia comenzó su papel imperial de dueña de los mares, que duró muchos siglos. También, la actitud de monarcas fenicios frente a Egipto cambió totalmente. Hacia 1100, Zkabaal, rey de Gebal, orgulloso de sus “10.000 navíos que trafican con Egipto” no desdeñó tratar con un embajador egipcio. Yo no soy tu servidor ni el servidor de aquél que te envía” le dijo.

Este lenguaje arrogante del rey giblita de 1100, que contrasta con la humildad de su predecesor de 1400, es de todos los tiempos. Nosotros vemos hoy numerosos ejemplos, bajo todas las latitudes.

Es a los fenicios de Tiro a quienes el rey Salomón hacia 950 confió la construcci6n de su flota del mar Rojo. Tripulados por marinos fenicios, lo-s navíos israelitas hacían cada tres años un viaje al Yemen y Africa, de donde regresaban cargados de mercancías diversas, que eran transportadas por caravanas hasta Tyro.

Así alrededor de hace tres mil años, el Líbano suministraba expertos a los países extranjeros que de ellos tenían necesidad.

También los suministraba a los países de los Faraones. En efecto, hacia 6 0 0 años a. J. C. Egipto desposeído de Palestina por Nabucodonosor, rey de Babilonia, buscó desquitarse de este revés volviéndose hacia el África. Una flota egipcia del Mar Rojo, construida y tripulada por marinos fenicios fue encargada por el Faraón Nekao II de explorar las costas de África del Sur. Al cabo de tres años de navegación, los Fenicios regresaron a Egipto por el Estrecho de Gibraltar. Habían dado vuelta al Cabo de Buena Esperanza que no debía ser redescubierto sino veinte siglos más tarde por el portugués Vasco de Gama en 1497, de nuestra era.

  1. c) Comercio

El tráfico de los Fenicios consistía principalmente en objetos de lujo. Sus almacenes e n España. Galia, en Alemania, facilitaban sus operaciones comerciales en estas comarcas. Sobre las costas donde ellos se detenían, las naves fenicias permanecían meses y hasta años, hasta que su cargamento fuese agotado.

Dueños del comercio marítimo, los fenicios no descuidaban el comercio terrestre. Por los caminos de caravanas que salían de la costa libanesa, alcanzaban Damasco, Homs, Hama , Alepo, Palmira, Asia Menor, Asiria, Babilonia, el Golfo Pérsico y, por Jerusalen y el Mar Rojo y Arabia. Los fenicios acompañaron a Alejandro hasta las Indias.

En nuestros días, los libaneses están igualmente un poco en todas partes, pero la marina libanesa no juega todavía un papel importante. Tengo la esperanza de que no tardará en hacerlo.

Algunos autores griegos antiguos han acusado a los fenicios de ser navegantes engañosos y codiciosos y de practicar la piratería. Este juicio que por lo demás se comienza a revisar, es severo e injusto. Se debe recordar que los Griegos eran los rivales de los Fenicios y sus competidores seculares sobre los mares. Por otra parte, había muy verosímilmente entre los navegantes fenicios individuos rapaces y desprovistos de escrúpulos, como se encuentran en todas partes y en todos los tiempos, sobre todo entre las gentes sedientas’ de lucros y riquezas.

III – DOMINIO CULTURAL

A – Perrada Cananeo o Fenicio

Hacia el final del cuarto milenio Mesopotamia y Egipto que habían ya inventado una escritura pictográfica distinta, formaban dos grandes masas humanas civilizadas. Hacia esta misma época, los Cananeos o Pre-Fenicios del Líbano, que habían adoptado una escritura jeroglífica particular, inspirada de Egipto y creada la navegación marítima, servían de intermediarios entre sus dos grandes vecinos del Eufrates y del Nilo.

Hacia la mitad del tercer milenio, los Pre-Fenicios que surcaban el Mediterráneo Oriental, transmitieron al mundo Cretense y Egeano, que vegetaba todavía en la barbarie, los beneficios de la civilización oriental, con antigüedad de varios siglos. Dueño del Egeo, Creta inauguró desde esta época una brillante civilización Creto-Egea que duró varios siglos.

Hacia la mitad del segundo milenio, mientras que Mesopotamia y Egipto se atascaban en sus escrituras pictográficas respectivas, los Cananeos geblitas o de Biblos inventaron la escritura alfabética.

  1. a) Invención del alfabeto

La invención del alfabeto, que está hoy en día incontestablemente reconocida a los Fenicios de Gebal, tuvo como resultado revolucionar la vida y la actividad intelectuales de los pueblos del mundo antiguo. Por otra parte, los descubrimientos modernos han establecido que esta invención era el resultado de una larga serie de ensayos y de experiencias, que se habían proseguido durante tres o cuatro siglos. Estos trabajos preparatorios prueban de una manera fehaciente que la invención alfabética no era el hecho de una generación espontánea ni el fruto del azar.

En efecto, abandonar la escritura pictográfica, que es a base de imágenes por la escritura alfabética que es a base de sonidos, implicaba un potente trabajo intelectual, un gran esfuerzo de reflexión filosófica, de análisis y de síntesis que superaba el nivel de facultades intelectuales de los hombres de la época. En esta fecha, el problema era realmente nuevo para el espíritu humano.

La verdadera gloria de los Fenicios no es menos en el desarrollo intelectual que en que el alfabeto haya sido posible, que en el hecho de haber situado el problema y de haberlo resuelto por signos adecuados y de una manera definitiva. La elección de los signos, lo mismo que las consecuencias de la invención son secundarias en relación al problema de la invención en sí misma. Por otra parte, el porvenir debía probar que el alfabeto fenicio, como lo observa el eminente arqueólogo M. Dunand “fue unas de las creaciones humanas más definitivas. Bajo sus figuras múltiples y después de 4.000 años en un mundo que todo lo agita, sobrevive a todos los progresos de la civilización”. En efecto, todos los alfabetos del mundo de nuestros días son todavía la reproducción del alfabeto fenicio.

  1. b) Crea.ci6n del libro

Es igualmente en Gebal, madre del alfabeto donde nació, poco después, el verdadero libro, padre del libro moderno. Y es por esta creación que Gebal debió ser llamado por los griegos: Biblos, es decir, “La ciudad del Libro”.

  1. c) Iniciación del mundo helénico a la Civilización

Hacia i 2 0 0 a. J. C. un terrible cataclismo humano, la invasión de los Pueblos del Mar del Norte, que se desplegó sobre los mundos egeo y Próximo-Oriental destruyó las instituciones y las civilizaciones existentes. El imperio aqueo de Grecia que había sucedido al Imperio cretense y al Imperio Hitita de Asia Menor des aparecieron para siempre. La ciudad Fenicia de Ugarit corrió la misma suerte. Las otras ciudades fenicias, así como Palestina, fueron terriblemente devastadas. Aprovechándose de estos sucesos, los filisteos se instalaron sobre la costa palestina, los Libu se detuvieron en Libia, los Arameos se estabilizaron en Siria- Mesopotamia y los Hebreos-Israelitas penetraron en Canaan-Palestina que ellos codiciaban desde la migraci6n de Abraham hacia el afío 2000.

Sucesores de los Aqueos en Grecia y destructores de su imperio, los Bárbaros nórdicos, los Dorios, hicieron del mundo griego-egeo y anatoliano una zona de barbarie.

Lo mismo que en el tercer milenio, los Fenicios habían aportado al mundo egeo la civilización oriental, que se desarrolló en Creta después en Grecia lo mismo después del cataclismo de 1200, el mundo griego-egeo, vuelto a la barbarie, renació a la civilización gracias al concurso de los Fenicios.

“La terrible prueba de los Pueblos del Mar, escribe G. Contenau, retardó pero no destruyó la cultura fenicia. Parece ser que después del paso de las hordas, la civilización recobró su marcha partiendo de los puertos de la costa (libanesa). Cuando la Ilíada y la Odisea fueron compuestas, Fenicia estaba en plena prosperidad; su comercio radiaba a lo Iejos sobre los mares. Toda-la Grecia de entonces debió mucho a los Fenicios y V. Berard, en una serie de obras del más alto interés, ha demostrado que Grecia había sido su tributaria”.

“Ningún pueblo, antes de los Romanos, observa el orientalista y filósofo Masson-Oursel, ninguno como ellos (los Fenicios) contribuyó a hacer repartir la cultura mediterránea en el Oeste Europeo Fenicia ha hecho más de lo que se cree para preparar la filosofía helenística”;

Los antiguos Griegos reconocían ellos mismos que los Fenicios son los autores de esta segunda “desbarbarización” del país helénico que produjo algunos siglos más tarde “el milagro griego”. Siguiendo su tradición más acreditada, Cadmus, hijo del rey fenicio Agenor, partió a la búsqueda de su hermana Europa raptada por el dios Zeus, fundó la ciudad de Thebas, en Grecia, propagó el alfabeto y aprendió de los autóctonos el arte de labrar la tierra y de fundir los metales.

  1. d) Los textos de Ras-Shamra

Los textos descubiertos, en 1929 de nuestra era, en Ras-Shamra, en la proximidad de Lataquié, son fragmentos de un conjunto que constituía la biblioteca de la vieja ciudad fenicia de Ugarit, destruida hacia 1200 a J. C. por la invasión de los Pueblos del Mar del Norte. Estos escritos, cuya lengua es un dialecto cananeo-fenicio comprenden una serie de grandes textos literarios, poemas o epopeyas de carácter mitológico o legendario. Redactados hacia 1400 a J. C. estos poemas remontan a un pasado muy lejano.

Muchas bellas páginas de estos poemas, cita el orientalista italiano Del Medico, p o d r fa n tener sitio entre las más bellas joyas de la literatura antigua. Uno se queda sorprendido delante de la belleza de los temas, la riqueza de las expresiones, el alto valor moral que se desprende del conjunto de estos, escritos.

“Si analizarnos los textos de Ras-5hamra en sí mismos, observa G. Contenau, encontraremos en ellos muchas locuciones poéticas que empleara e l Antiguo Testamento; per… no es por este lado donde las comparaciones puede instituirse, es en la presencia de nombres de lugares y de personajes del Antiguo Testamento. Terah, padre de Abraham… Cadesh y el Negeb, al sur de Palestina, la ciudad de Ashod y algunas otras”. Ahora bien, la redacci6n de la Biblia es posterior, en muchos siglos, a la de los textos de Ras-Shamra.

Y Ch. Virolleaud añade: ” se decía mucho en la época romana que Fenicia había producido y desde antes de la guerra de Troya (hacia 1200 a J. C.) historia dores y filósofos. Mas es cierto, al menos, que Fenicia ha producido y desde antes de la guerra de Troya, poetas cuyas obras acaban de ser encontradas en los escombros de una ciudad… abandonada desde hace 3000 años. Y se observará al mismo tiempo que mientras Egipto ha hecho en el dominio de obras de imaginación numerosos préstamos a Fenicia, en cambio no hay en ella absolutamente nada de egipcio, y nada de babilónico por lo demás en las leyendas o mitos cananeos, si se juzga al menos por los poemas de Ras-Shamra.

  1. e) La concepción atomística.

Señalemos en fin que es un filósofo fenicio. Moschos de Sidon quien, para explicar la naturaleza elaboró en la primera mitad del primer milenio a J. C. una doctrina filosófica que, aplicada en nuestros días ha revolucionado el mundo de nuestra época. Se trata de la concepción atomística, base de la teoría atómica moderna.

Algunos sabios modernos, disputando a Moschos la gloria de esta invención, han pretendido que es el filósofo griego Demócrito (hacia 4000 a J. C.) el precursor de ellos. Pero los Griegos mismos, tales como el escritor y geógrafo Strabon y otros autores antiguos, atribuyen la paternidad al Fenicio Moschos. Nosotros sabemos por lo demás, que los escritos de Moschos, anteriores a Demócrito había sido traducidos al griego y que este viajó muchas veces a Oriente. Explica Masson Oursel: ” Demócrito ha podido tal vez conocer en el curso de sus viajes, la tradición de una iniciativa que había creado un precedente en su propia teoría”.

  1. f) Religión

Los orientalistas reconocen a la religión fenicia un gran valor moral. Los dioses son buenos y creadores; ellos dan la vida y fijan destino. La divinidad es mirada como caritativa y como juez de la humanidad. El dios es considerado como un protector; sus relaciones con él son interrumpidas desde que é ate falta a las leyes que l e son impuestas. Al dios siendo un señor, se le pagan promesas para conciliar sus favores.

Los Fenicios admitían la existencia de un alma que se separaba del cuerpo a la muerte y que continuaba viviendo, pero una vida detenida, vegetativa. Ella guardaba un íntimo contacto con el cuerpo que había abandonado. También el cadáver debía ser preservado.

El elemento principal del culto es la oración que debe emanar de todo ser y no solamente de la boca. Uno do desea el mal a otro en sus oraciones.

Las ideas de justicia son predicadas. En una inscripción un rey de, Gebal invoca a la Señora de Gebal para “que ella le haga vivir, que le prolongue sus días y sus años, porque él es un rey justo”. Este texto, en sí solo, basta para atestiguar el valor moral de la religión fenicia.

  1. g) Estado social

La base de la sociedad es la familia. El matrimonio se hacía por el pago de un “Mohr” a l suegro; pero la joven debía dar su consentimiento. Los hijos son un presente de los dioses. Abundancia y riqueza son los votos habitualmente formulados. El alimento conlleva ciertos refinamientos. La moral sexual es muy rígida.

La violencia, la ira, el odio deben ser evitados. La caridad es un deber; ella está dosificada al 12% del consumo diario.

Las ciudades fenicias. “en las cuales, dice la Biblia, los mercaderes son más ricos que los reyes”, conocieron revoluciones políticas provocadas por el descontento de la clase popular. Los ricos libaneses de hoy harían bien en meditar sobre sus precedentes, para prevenir su vuelta.

  1. h) Policonfesionalismo

Los textos de Ras-Shamra nos enseñan que los Fenicios estaban divididos en adeptos del dios EL y los del Dios BAAL, y que el rey debía estar aparte de los conflictos religiosos.

Estos hechos nos revelan un estado de espíritu muy significativo. Mientras que los reyes estaban considerados como los dioses o los vicarios de un dios dinástico o nacional, que era el jefe supremo de las otras divinidades, el papel del monarca fenicio en el dominio religioso, estaba muy restringido. Como los pueblos estaban divididos en dos grandes comunidades que tenían cada uno su gran dios, el rey, que debía quedarse aparte de los conflictos religiosos, no podía ser el jefe religioso de una de las dos grandes confesiones. Se puede decir que los libaneses antiguos, que estaban divididos en comunidades confesionales hace 3500 años, habían ya creado lo que se llama hoy “El Estado Laico” y la separación de la Iglesia y del Estado.

Al paganismo, con sus diversos dioses y sus adeptos, sucedi6, en el Líbano, el cristianismo, cuyas diversas sectas se repartieron los habitantes. Después de la expansi6n del Islam, sus diversas sectas se añadieron a las del cristianismo.

El policonfesionalismo en el Líbano no es pues un hecho reciente, ni una creación del colonialismo. Su persistencia, todo a lo largo de una historia multimilenaria, indica que es un estado de espíritu casi orgánico, instintivo, hereditario. Será la manifestaci6n en la vida social, del espíritu liberal y tolerante de los libaneses de todos los tiempos que lleva a estos últimos a concebir, como lo entienden ellos, las ideas religiosas y las ideas simplemente y a tolerar esta libertad en los demás.

  1. i) Arte

Se ha reprochado al arte fenicio de ser un arte compuesto, que toma sus elementos en las civilizaciones extranjeras, El fenicio había sido un obrero hábil, un vulgarizador más bien que un artista creador. Sin embargo, los historiadores reconocen que “asimilando las copias extranjeras, los fenicios les daban un caché personal”.

Sin tratar de negar este criterio se debe reconocer que ciertas producciones fenicias valen tanto como las más bellas obras artísticas extranjeras. La Ilíada relata que una urna de plata, perteneciente a Aquiles es “la más bella de todas las que existen sobre la tierra, pues los ingenios Sidonianos la han maravillosamente adornado”.

Los Fenicios habían igualmente inventado la púrpura que ellos fabricaban en Tiro y en Sidón, y de la cual poseían el monopolio.

B – Período griego- romano

A partir de la conquista de Alejandro, Fenicia así como los otros países orientales-cercanos que perdieron por muchos siglos sus independencias respectivas y el dominio de sus destinos, llegaron de simples provincias al seno de imperios que se sucedieron en el mundo oriental vecino: Imperios Griego-Macedónico, Romano, Griego- Bizantino, Arabe, Turco-Seljiquido, Ayubide, Mameluco, Franco, Turco-Ottomano, sin hablar de las tutelas extranjeras de nuestra época. .

En el curso de esta larga serie de siglos, las culturas nacionales de diversos países subyugados se habían eclipsado, a excepci6n de un período relativa mente corto durante el cual Bagdad, se convirti6 en el centro del Imperio abassida, vio renacer durante algún tiempo, una bella y brillante civilización. Y es en el curso de este largo período que Fenicia, como la mayor parte de los otros países orientales-vecinos cambió, varias veces, de lengua y de religión. El fenicio cedió ante el arameo, después éste desapareció ante el árabe. De otra parte, el paganismo se borró ante el cristianismo, des pues éste se repartió la plaza con el i s la mismo. Pero estas modificaciones superficiales no modificaron nunca el alma libanesa, que continuó siendo la de los autóctonos pre-árabes y pre-arameos.

Bajo el imperio romano, Tiro fue un centro cultural y poseía una Escuela de Filosofía estoica. El Platoniano Maximus, uno de los preceptores del Emperador Marco-Aurelio, el neo-platoniano Porfirio, el ge6grafo Marinus, así Como el jurisconsulto Ulpiano, son hijos .de Tiro. Sidón poseyó una Escuela de Filosofía que se llamaba de Aristóteles. Beirut fue la sede de Escuelas célebres entre ellas una Escuela de Derecho, designada como uno de los focos más activos de la ciencia de las leyes.

Cuando el cristianismo llegó a ser la religión de los pueblos del Oriente mediterráneo, muchas sectas cristianas se repartieron las poblaciones de esta comarca: el arianismo, el mestorianismo, el monofisismo, el diofisismo, etc… Fiel a su papel tradicional y tolerante, Fenicia albergaba muchas comunidades pertenecientes a cada una de estas sectas, como había albertado, en el tiempo del paganismo, los adeptos del dios EL y los del dios BAAL. A las numerosas sectas cristianas se añadieron, después de la expansión del Islam, la religión islámica y sus diversas sectas. La unidad, en la diversidad y la libertad, se perpetuaba bajo el bello cielo del Líbano y a la sombra de su Montaña hospitalaria.

C – Período abassida

Bajo los califas abassidas, dos grandes humanistas libaneses, Al Imam Al Awzahi y Costa Ibn Luka, fueron la gloria de sus épocas respectivas.

Jurisconsulto y sabio eminente, originario de Baalbek, Al Awzahi, que vivió y murió en Beirut (707-774) y del cual el nombre y la reputación se extendieron a todo el universo islámico, se distinguió, no solamente por sus vastos conocimientos de la ciencia islámica, sino también por sus altas cualidades morales, sus virtudes humanas, la dignidad y la simplicidad de su vida. Adoptadas por los musulmanes del Líbano y de Siria, las doctrinas liberales del Awzahi lo fueron igualmente en el Magreb y en España.

Originario, él también de Baalbek, Costa Ibn Luka era cristiano, vivió en Bagdad donde murió en 912. Médico, filósofo, astr6nomo, físico, poseía las lenguas árabe, siríaca y griega. Tradujo numerosos libros del griego al árabe y de ellos imprimió muchas docenas.

Hacia 1100, la ciudad del Trípoli, gobernada por Ion Ammar, antiguo cadichiita, Llegó a ser un principado autónomo y un centro de cultura. Ella poseía una Escuela célebre y una de las más bellas bibliotecas del Islam, que fué des truída en el momento de la toma de Trípoli por los Cruzados, en 1109.

D – Período medieval (siglos XI-XVIII)

A partir del siglo XI, las invasiones y las dominaciones as i á ticas y europeas (turca, kurda, mameluca, franca, mongólica, tártara, ottomana, etc.) que se sucedieron en el curso de muchos siglos, terminaron por tener conocimiento de la prosperidad económica, de la cultura y de la civilización en el Oriente Arabe. Una sombría Edad Media se agravó sobre este viejo Oriente, que había creado y desarrollado las primeras civilizaciones históricas y cuyas poblaciones habían recaído en la servidumbre, la ignorancia y la miseria. La agricultura estaba casi abandonada el comercio paralizado, el despotismo reinaba dondequiera, las ciudades y los campos no cesaban de despoblarse. Egipto, que contaba, bajo los Bizantinos y los califas árabes cerca de 9 6 10 millones de habitantes, no tenía hacia 1800 más que dos millones y medio. En Siria, Palestina, lrak, la situación no era apenas mejor.

Así, después de haber tenido, bajo los califas, la antorcha de la civilizaci6n durante cas i cuatro siglos y transmitido al Occidente, por la España Arabe, los gérmenes de su renacimiento cultural, el Oriente Arabe, desde el siglo XII, comenzó a conocer, a su vez, los prefacios de la decadencia. Durante los siglos XIII, XIV y XV el movimiento literario se detuvo y en el siglo XV los escritores árabes s e contentaban con estudiar las obras de los antiguos. Del siglo XV al XIX, la literatura árabe no estaba sino representada por algunos comentarios de comentaristas exegéticas muy antiguos o por algunas crónicas a las cuales faltaban el sentido crítico y el encanto de estilo.

En esta carda progresiva hacia los abismos de la decadencia general, el Líbano que se había concentrado en su Montaña, gozaba de una vida de libertad de tranquilidad y de prosperidad relativas, que desarrolla la vida intelectual. Los pueblos llegaron a ser grandes aglomeraciones urbanas y rurales, donde el número de las escuelas, monasterios e iglesias no dejaba de aumentar. Los Misioneros europeos, enviados por la iglesia de Roma, contribuían al progreso de las ideas.

En el siglo XVI colegios fueron fundados en Roma por los Maronitas. En el Líbano mismo, los seminarios fueron creados donde preparaban un clero instruido y escuelas fueron abiertas, de las cuales la más célebre fué el colegio francés, de Antura, fundado en 1728.

En el siglo XVII, los Cristianos del Líbano, abandonando el antiguo idioma nacional el arameo o siríaco, que se había mantenido en las aldeas cristianas del Líbano- Norte comenzaron a iniciarse en los estudios árabes. Hacia 1600, una • imprenta fué establecida en el convento maronita de Kozba en el Líbano Norte. Un siglo más tarde, dos imprentas fueron instaladas, una en Alepo y la otra en el Convento de Chueir, en el Líbano Central. En Egipto, la primera imprenta árabe fué traída por la expedición francesa de Bonaparte, en 1798.

E – Período de renacimiento (siglos XIX-XX)

En el siglo XIX, los trabajos y las obras de los intelectuales libaneses incitan a muchos jóvenes a interesarse en este movimiento de renacimiento cultural. Sociedades literarias se fundan, de las cuales la más importante es la “Sociedad de Artes y de Ciencias” creada en Beirut y de la cual forman parte grandes escritores Libaneses formados por los misioneros americanos, núcleo de la futura Universidad Americana. Inmediatamente después, surgen en Beirut, la Sociedad Oriental creada por los padrea Jesuítas y la Sociedad Científica de Siria”. A través de los problemas literarios y científicos las diferentes sociedades, donde las confesiones religiosas estaban representadas por sus intelectuales, se ocupaban discretamente de cuestiones políticas.

Fueron sobre todo los intelectuales cristianos del Líbano y de Siria, formad o s en la Escuela del Occidente, quienes lanzaron la idea nacional árabe, concepto sacado dé! principio de las nacionalidades muy difundida en Europa en esta época y conveniente a las minorías cristianas del Oriente Arabe. En efecto, la idea árabe ofrecía a los Musulmanes y a los Cristianos un terreno común sobre el cual podían encontrarse y cooperar sobre el plan político y nacional.

Desde la mitad del siglo XIX, la juventud cristiana del Oriente Arabe aplicó su esfuerzo al dominio de la lengua sagrada del Corán y de las letras árabes donde gran des nombres se hicieron particularmente distinguirse. Muchos otros libaneses emigraron a Egipto y fundaron allí la gran prensa egipcia moderna, iniciadora e inspiradora de toda la prensa futura de los países árabes.

Así, por lo mismo que después 1200 a J. C. Fenicia había retransmitido al Occidente griego-egeo sumido en la barbarie, el alfabeto y la cultura oriental que permitieron a la civilización helénica nacer y brillar, al igual que en el siglo XIX de nuestra era, el Líbano, tomando en sentido inverso su papel de antaño; comunicó al Oriente Arabe, sumido en la ignorancia, la ciencia y la cultura que él tomó en el mundo occidental que había entretanto y gracias a los árabes de España, realizado su renacimiento intelectual.

F – Fase Actual

Hoy todo el mundo conoce el papel preponderante que Beirut, capital política económica y cultural del Líbano Moderno, continúa jugando en la vida y la actividad culturales del mundo árabe. Como en el pasado, el Líbano no es solamente un centro económico y comercial. Fuera de sus universidades, sus establecimientos de enseñanza, su prensa, sus institutos, sus academias, sus sociedades. culturales, científicas y artísticas, SUB editoriales, sus imprentas modernas, etc. Beirut es un lar activo de cultura donde escritores, poetas, pensadores, filósofos, historiadores, sabios, escriben o imprimen en todas las lenguas. La lengua maternal y nacional es el árabe, pero las lenguas extranjeras son idioma de cultura de instrumentos indispensables de desarrollo y de progreso. La posición y la misión del Líbano en el Cercano Oriente han siempre llevado a los libaneses, todo a I largo de su larga historia, a hablar y hasta a cultivar varias lenguas extranjera. En las ruinas de una escuela de Gebal-Biblos, hacia 2300 a J. C. los deberes de los escolares eran redactados en la lengua maternal o fenicia y en la lengua acadea (babiloniana). El egipcio estaba igualmente instruido.

Tal es brevemente esbozado el cuadro parcial del patrimonio nacional que los libaneses han recibido de las generaciones que les han precedido en este bello país del Líbano y del cual ellos son los herederos, sucesores o continuadores.

Yo bien hubiera querido hablaros todavía de otra parte de este patrimonio, la parte política y militar, que está lejos de ser despreciable. Espero poder hacerlo en una conferencia posterior.

La reactivación de este patrimonio ha fuertemente avanzado desde el fin de la primera Guerra Mundial. Como en el pasado antiguo, los libaneses sacan provecho de datos geográficos de su país, conocen de nuevo la plena libertad y la prosperidad económica. Lo mismo que Fenicia tenía su imperio marítimo y comercial, igual el Líbano, gracias a los libaneses viviendo en el extranjero, posee un vasto imperio moral, que se extiende a todas las partes del mundo conocido y que como las colonias fenicias, está ligado a la madre Patria por lasos afectivos que se revelan todos los días más sólidos.

La vida intelectual y artística en el Líbano, es hoy un real hervidero de cultura donde todas las clases y todas las confesiones están representadas y trabajan de común acuerdo en la edificación de una nueva cultura humana digna del pasado de nuestro país.

A esta obra común, se debe reconocer que el Cenáculo Libanés desde su fundación no ha cesado de aportar su buena contribución. En esta ocasión me es agradable mencionar el nombre del Sr. Michel Asmar, fundador y director del Cenáculo que continúa siendo la clavija maestra.

El Cenáculo va construir comités culturales, uno de ellos se ocupará muy particularmente del patrimonio libanés. Buscando la colaboración con otros organismos, el Cenáculo se ha asegurado ya el concurso preciso de la “Unión Libanesa Mundial”. Por las modalidades de esta colaboración, reuniones y sesione de trabajo, con el Consejo Mundial de esta ” Unión ” han llegado a resultados concretos. Una revisa mensual en cuatro idiomas ” El Mes ‘Libanés ” editada por el Cenáculo propagará en el extranjero, la actividad cultural libanesa. Yo tengo motivos, para esperar que los poderes públicos no vacilarán en estimular toda iniciativa en este dominio, porque la verdadera fuerza del Líbano reside en su historia y su cultura y e n la difusión de ésta a través del mundo.

CONCLUSION

La conclusión a sacar del esbozo incompleto que precede, se adivina por sr misma. Los Fenicios no pertenecían a una raza particular que haya desaparecido. Ellos formaban un grupo social cuyos caracteres y aptitudes eran modelados por la, condiciones del medio geográfico libanés. Formados por el mismo lugar habitado los libaneses de hoy pueden caminar sobre los pasos de sus predecesores. Tengamos confianza en nosotros mismos, desterremos los complejos qué intimidan. Vernos, a la luz de la historia, las posibilidades y los límites de nuestras iniciativas. El pasado ilumina el presente y pre figura el porvenir. Resumiendo estas verdades superiores, un eminente historiador escribe: “los hombres de antaño se asemejaban a los de hoy y sus acciones tenían motivos parecidos a los nuestros”.

Jawad Boulos